Alrededor de 500 personas salieron a la calle para mostrar su rechazo al cierre. Pero las puertas que se deben de tocar, no se tocan.
Quienes deberían de llamar a esas puertas no lo hacen, políticamente el mundo ferroviario mirandés está olvidado.
Ni la Junta de Castilla y León, ni el consistorio de la ciudad ni el Gobierno Central hacen nada.
La alcaldesa de la ciudad dijo estar en contra del cierre, pero en vez de ir directamente a donde tiene que ir, que es a su propio partido, se reúne con un comité de empresa de Burgos para buscar soluciones, cuando lógicamente sabe que las soluciones las tienen otros.
La Juntas de Castilla y León directamente no dice ni hace nada, con lo cual lo único que puedo decir de ellos es que gracias por nada.
Y claro ya hablando del Gobierno Central, mucho no se puede esperar, con solo ver todo lo que tienen detrás, se puede ver qué el socialismo barato que tenemos hoy en día, están más preocupados por los chanchullos que por las necesidades.
La plantilla del taller ya dejó claro que van a seguir luchando para evitar el cierre.
Vieron que las promesas que se les hizo no sé cumplieron, es su trabajo, con eso no se deberían de hacer promesas que no se cumplan.
Renfe es una empresa pública, pero parece ahora mismo un chiringuito, bueno como muchas empresas públicas desde hace un tiempo, cuando lo público y lo político se juntan en la actualidad, tiene más pinta de chiringuito, lo malo es que juegan con las vidas de las personas.
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