Lo que será una labor intensa y complicada, Julio Armando García Mendoza quiere poder reconocer la labor de los ferroviarios muertos en servicio. Una tarea que llevará tiempo, pero que es de gran interés para conocer la historia más personal del mundo ferroviario mirandés. La primera pieza del puzzle comenzó con el recuerdo de Martín Solana que falleció en 1927 y el cual recibió un homenaje. Tras dicho acto, Julio vio que era necesaria una investigación, así que los engranajes comenzaron a funcionar para poder homenajear a los ferroviarios muertos en servicio. No hay prisa, vísteme despacio que llevo prisa, dice un dicho, pero la fecha de inicio de la investigación es la de 1862, que es cuando Miranda de Ebro se hizo un hueco en la unión al desarrollo de caminos de hierro. Los ferroviarios mirandeses que murieron con las botas puestas en este mundo tendrán su reconocimiento, todo será muy estudiado...
En Miranda de Ebro solo se cuenta con un museo oficial, el Museo de los Faroles de la cofradía de Altamira. Contando además del Centro de Interpretación sobre el Campo de Concentración. Pero poco más, generalmente las exposiciones se realizan en la Casa de la Cultura o diferentes centros de la ciudad. Se podrían tener diferentes museos, ya que por ejemplo, el Museo del Ferrocarril III Generaciones de Julio Armando ubicado en Ircio hubiese sido un lugar emblemático de nuestra ciudad, porque la tradición ferroviaria de Miranda es un punto clave de la historia mirandesa. Teniendo además diferentes puntos importantes , como la gastronomía, artistas locales de gran prestigio tanto a nivel nacional como internacional y además un patrimonio histórico de gran riqueza. Creo que se necesitan museos porque al final también es una forma de motivar el turismo, que venga gente a visitar una ciudad como Miranda de Ebro que tiene mucho que ofrecer, que las p...