Para comenzar, Europa no exige que los contenedores sean con tarjeta electrónica, lo que si pide es un control de reciclaje.
Lo que pide a los miembros de la Unión Europea son unos porcentajes altos de reciclaje.
Hay varios motivos por los cuales se toma la decisión que toman los ayuntamientos cuando se instalan contenedores con tarjetas electrónicas.
Control de uso para poder identificar a los usuarios o viviendas que no reciclen. Otro punto es para tener una tasa justa de basuras, donde se puede penalidar el vertido mezclado de basura.
Y ahora viene el motivo caliente, el cumplimiento europeo, una cosa es eso y otra que la decisión de la instalación de contenedores con tarjeta depende de los ayuntamientos, porque la decisión es de estos últimos.
Europa pide reciclar, es más su lema es quien contamina paga, pero su exigencia es esa, el reciclaje.
La medida se está instalando en muchos municipios españoles, mi opinión es clara, para reciclar no hace falta obligar, sino concienciar.
Está medida es casi una obligación, además para las personas mayores puede ser una complicación, como pasa con las gestiones que algunos bancos solo realizan de forma electrónica.
Pero se habla de reciclaje, pero no de las facilidades. Por ejemplo un caso que me pasa a mí en Miranda de Ebro, yo tengo que reciclar celdas de litio, antes disponía de un contenedor especial al lado de la biblioteca nueva, desapareció, mi alternativa era otro que estaba al lado de La Casa de Cultura, desapareció, ¿Ahora que hago?
Cuantas más facilidad y más concienciación los objetivos son más atractivas, pero cuando vienen de imprevisto, sin avisar y con dificultades para parte de la sociedad, es muy difícil verlas de forma positiva.
Si antes de instalarlos, se hicieran charlas, se movería la propuesta más por las iniciativas municipales dando información o simplemente se da una información clara y detallada antes de la instalación de los dispositivos, la cosa pintaría diferente.
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