Tras la aparición del primer taladro en 1889 por la marca Fein, la industria evolucionó a pasos de gigante.
Pero existían riesgos, ya que esas primeras herramientas eléctricas no tenían esas medidas de seguridad que a día de hoy son tan básicas.
La propia carcasa era metálica, más robustas y pesadas, aunque hoy en día esa apariencia a mí personalmente, me encanta.
Aun así se tenía que dar un paso más y ese paso lo dio la marca Bosch cuando en 1957 comenzó a instalar carcasas de plástico a sus herramientas eléctricas.
El problema que creaban las carcasas metálicas eran las descargas eléctricas, que realmente son unos riegos muy peligrosos.
Bosch con esa aportación logro quitar varios lastres, ya esas herramientas eran más seguras y más manejables, con lo que se logró más eficiencia.
Sigo pensando que esas herramientas de antaño con un estilo industrial añejo son una maravilla, son joyas, pero lógicamente como pasa en todo el tema industrial la evolución es primordial para seguir logrando una eficiencia y una eficacia mayor a la hora de trabajar y usar.
Lo que a día de hoy es una parte fundamental en la industria, las herramientas eléctricas.
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