Lo que será una labor intensa y complicada, Julio Armando García Mendoza quiere poder reconocer la labor de los ferroviarios muertos en servicio.
Una tarea que llevará tiempo, pero que es de gran interés para conocer la historia más personal del mundo ferroviario mirandés.
La primera pieza del puzzle comenzó con el recuerdo de Martín Solana que falleció en 1927 y el cual recibió un homenaje.
Tras dicho acto, Julio vio que era necesaria una investigación, así que los engranajes comenzaron a funcionar para poder homenajear a los ferroviarios muertos en servicio.
No hay prisa, vísteme despacio que llevo prisa, dice un dicho, pero la fecha de inicio de la investigación es la de 1862, que es cuando Miranda de Ebro se hizo un hueco en la unión al desarrollo de caminos de hierro.
Los ferroviarios mirandeses que murieron con las botas puestas en este mundo tendrán su reconocimiento, todo será muy estudiado, algo que es totalmente necesario en estos casos.
El día 18 de este mes de abril tendremos un homenaje a los ferroviarios mirandeses muertos en servicio, tendrá lugar en El Convento, esto puede servir de gran ayuda para la investigación, sin prisa, pero sin pausa, esa es la clave.
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