Ni las fiestas de septiembre, ni carnavales y seguramente San Juan del Monte se libran de polémicas.
Entiendo que la ley es la ley, pero también está el tema de la coherencia. Primero fueron a por las fiestas de Altamira, entiendo que la zona donde se instalan las barracas podría ser otra, puedo llegar a entender lo de los conciertos, pero tampoco podemos dejar a una ciudad sin fiestas.
A mí el jolgorio no me gusta, pero respeto que durante ciertos días se tengan que celebrar las fiestas tradicionales de cualquier ciudad.
Ahora le toca al Carnaval, quejándose del ruido de los desfiles, el entierro de la sardina y todo lo que pueden.
San Juan del Monte está a la vuelta de la esquina, vendrán txarangas, las peñas saldrán a la calle, tendremos verbenas y son 4 días, días que para algunos son una verdadera tradición de antaño.
Repito, entiendo que se acojan a la ley, pero están destruyendo cosas que siempre estuvieron presentes en Miranda de Ebro.
¿Que se puede hacer?, yo no tengo esa respuesta, pero si creo que se debería de pensar en todos los mirandeses durante esos días festivos, que pueden molestar cosas, que quizás el ruido sea excesivo esos días, pero no se puede amargar así a una ciudad.
Estamos en tiempos donde disfrutar sale caro, donde además mantener las tradiciones es una misión muy difícil de conseguir, mirar con lupa todo solo sirve para no disfrutar del momento.
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