Si tenemos en cuenta que España está viviendo un momento político de auténtica locura, muchas opiniones se cuecen en el caldero que está más caliente que un clavo fundido.
Que si las pensiones, que si la sanidad, que sí los ocupas, que si la corrupción y, así pues, una larga lista de temas. ¿De qué vale votar?, yo lo tengo muy claro, de nada.
Cada uno es libre de ejercer su derecho a voto.
Pero si en su día se luchó por tener libertad de expresión y el voto es una forma de expresión, yo ejerceré mi derecho a la libertad de expresión no votando.
Cuando intentan colocar medidas como las pensiones, pero para ello meten otros temas que no tienen que ver con las pensiones, estamos viendo como el juego político es una aberración.
Lógicamente, yo estoy a favor de la subida de las pensiones, pero que no se usen de moneda de cambio para colocar otras triquiñuelas.
Y no es ser de extrema derecha, porque a mí parecer el problema de que España se esté rompiendo es culpa tanto de la extrema derecha y la extrema izquierda, ambos extremos por igual, no quiero ninguno.
Es más, no me creo a ningún partido político, ya me pasó que vote por un partido que luego pacto con otro partido, que encima durante la campaña electoral al partido que luego pactaron le pusieron a parir, pero luego por sentarse en un sillón y tener un poco de poder, se hacen amiguitos.
La corrupción que estamos viviendo con este gobierno asusta, es preocupante, de la misma manera que es preocupante la extrema derecha, pero no puedo coger e irme a vivir a una cabaña al monte y aislarme de todo, porque aun así, seguirían tocándome la moral de alguna manera.
Pero yo no quiero ser partícipe de un juego político donde vote a quien vote voy a perder igual. Luego dirán, si no votas favoreces a la mayoría, claro a la mayoría que no favorece a quien me lo dice.
Desgraciadamente, dependemos de la política para tener los engranajes de la sociedad a punto, pero claro, no lo están y a este paso no lo van a estar, gobierne quién gobierne, porque ya la política no es por el bien del pueblo, sino por el bien del bolsillo del político de turno.
Cómo no puedo irme al monte a una cabaña y aislarme de toda la morralla política de este país, lo que hago es no entrar en el circo de payasos sin gracia que manejan nuestro país, tanto quien gobierna como quien está en la oposición.
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